Mexico is in the middle of the largest procedural reform in its modern history: replacing thirty-two state codes of civil procedure with one National Code of Civil and Family Procedure (CNPCF). The design is federal in the most literal sense: the national code exists, but it governs in each state only from the moment that state issues its own activation declaration. Two neighbouring states can therefore live under different procedural regimes today, and both are right.
That switch is not an academic detail. Take one concrete figure: divorce before a notary. For years the standard answer in much of the country was that divorce always required a judge. The CNPCF changes the frame: its articles on notarial proceedings allow uncontested successions and, under conditions, divorce processed before a notary, with requirements such as the absence of minor children set by the code itself. Whether that route exists for a client in Cancún or in Guadalajara depends on whether Quintana Roo or Jalisco has activated the national code; Quintana Roo, for instance, has had it in force since June 1, 2026. The right professional answer is conditional, and the condition is verifiable.
Corporate practice has its own version of the same discipline. The simplified stock company (S.A.S.), the vehicle for small ventures, keeps an annual income ceiling that is updated by official publication: for 2026 it stands at 7,678,849.94 pesos, per the December 2025 update. And boards still trip over a classic: the statutory auditor (comisario) of the general corporations law, whose office remains mandatory for an S.A. regardless of how few shareholders it has. Figures like these change by publication in the official gazette, not by habit, which is why answers that were right in 2024 can be quietly wrong in 2026.
For a firm advising clients across Mexican states, the practical checklist is short and unforgiving: first, which procedural regime governs this state today; second, which national-code figures are conditional and on what; third, which numeric thresholds have been updated by official publication this year. None of this is difficult; all of it is easy to get wrong from memory.
This is the ground our Mexican line was built for. Lexpower now has five certified specialists for Mexico, covering employment, federal tax, administrative law, corporate and commercial law, and civil and family law. Each one passed two consecutive full examinations judged by two independent tribunals before receiving the NHAI seal, and each is anchored to the official sources named above, with every conditional figure formulated as a condition, never as a blanket rule. A licensed Mexican professional validates and signs everything that leaves the house.
The transition to the national code will take years to complete. The firms that get it right will be the ones that treat "it depends on the state" not as a hedge but as the beginning of a precise, checkable answer.
Sources
México está en plena mayor reforma procesal de su historia moderna: sustituir treinta y dos códigos estatales de procedimientos civiles por un único Código Nacional de Procedimientos Civiles y Familiares (CNPCF). El diseño es federal en el sentido más literal: el código nacional existe, pero solo rige en cada estado desde que ese estado emite su declaratoria de entrada en vigor. Dos estados vecinos pueden vivir hoy bajo regímenes procesales distintos, y los dos tienen razón.
Ese interruptor no es un detalle académico. Un ejemplo concreto: el divorcio ante notario. Durante años, la respuesta estándar en buena parte del país fue que el divorcio exigía siempre un juez. El CNPCF cambia el marco: sus artículos de trámite notarial permiten sucesiones sin controversia y, con condiciones, el divorcio tramitado ante notario, con requisitos como la ausencia de hijos menores fijados por el propio código. Que esa vía exista para un cliente de Cancún o de Guadalajara depende de si Quintana Roo o Jalisco han activado el código nacional; Quintana Roo, por ejemplo, lo tiene vigente desde el 1 de junio de 2026. La respuesta profesional correcta es condicional, y la condición es verificable.
La práctica societaria tiene su propia versión de la misma disciplina. La sociedad por acciones simplificada (S.A.S.), el vehículo de los proyectos pequeños, mantiene un tope de ingresos anuales que se actualiza por publicación oficial: para 2026 es de 7.678.849,94 pesos, según la actualización de diciembre de 2025. Y los consejos siguen tropezando con un clásico: el comisario de la ley general de sociedades, órgano que sigue siendo obligatorio en una S.A. por pocos accionistas que tenga. Cifras así cambian por publicación en el diario oficial, no por costumbre; por eso respuestas correctas en 2024 pueden estar silenciosamente equivocadas en 2026.
Para un despacho que asesora clientes en varios estados mexicanos, la lista de comprobación práctica es corta e implacable: primero, qué régimen procesal rige hoy en este estado; segundo, qué figuras del código nacional son condicionales y a qué condición; tercero, qué umbrales numéricos se han actualizado por publicación oficial este año. Nada de esto es difícil; todo es fácil de errar de memoria.
Este es el terreno para el que se construyó nuestra línea mexicana. Lexpower cuenta ya con cinco especialistas certificados para México, que cubren laboral, fiscal federal, administrativo, mercantil y societario, y civil y familiar. Cada uno superó dos exámenes completos consecutivos juzgados por dos tribunales independientes antes de recibir el sello NHAI, y cada uno está anclado a las fuentes oficiales citadas, con toda cifra condicional formulada como condición, jamás como regla absoluta. Un profesional mexicano colegiado valida y firma todo lo que sale de la casa.
La transición al código nacional tardará años en completarse. Acertarán los despachos que traten el «depende del estado» no como una evasiva, sino como el principio de una respuesta precisa y comprobable.
Fuentes